El primer título oficial del Deportivo y la creciente presencia de las mujeres en Riazor

Fue el primer título oficial del Deportivo, un triunfo largamente aguardado porque entre 1904 y aquel 6 de febrero de 1927 se disputaron veinte campeonatos de Galicia de fútbol y el título nunca se había festejado en A Coruña. Todos los triunfos se los habían llevado equipos olívicos, bien el Vigo, bien el Fortuna, bien el Celta, el club resultante de la fusión de ambos.

El Deportivo anhelaba aquel éxito. Un año antes se había quedado a las puertas, derrotado en la penúltima jornada del campeonato en un decisivo partido disputado en Coia. Más cerca, incluso, estuvo en 1925 cuando era líder a falta de dos jornadas. Pero sendas derrotas ante Pontevedra Athletic y Celta laminaron la ilusión.

En 1927 el Deportivo se encontró de nuevo a dos jornadas del final ante la oportunidad de ser campeón. Había vencido al Eiriña pontevedrés por 11-0 en una tarde de lluvia y viento sobre el barrizal del Parque de Riazor y en perspectiva llegaba un duelo decisorio, también a orillas de la playa, contra el Celta. La directiva decidió que el equipo se marchase el lunes a Cabanas. Allí frente a Pontedeume, en la playa de la Magdalena, velaron armas en un destino que décadas después todavía era habitual en las concentraciones del equipo. Los jugadores del Celta, mientras tanto, se recogieron en Gondomar esa semana. La expectación era inusitada. El precio de la entrada más barata se elevó hasta las 4 pesetas, detalle que suscitó no pocas protestas. Pero el campo se abarrotó.

Tras una semana de intensa lluvia, aquel domingo la ciudad lució luminosa. Llegaron coches procedentes de diversos puntos de la geografía gallega y el bullicio en las calles jalonó las horas previas al inicio del partido, señalado para las tres y media de la tarde. Para la ocasión se desplazó además un trio arbitral vasco, comandado por Saracho, una de las celebridades de la época. Los jugadores del Celta criticaron su actuación. El diario El Orzán describió el ambiente y explicó que el graderío estaba ocupado por “una imponente masa humana en la que lucían muchas y bonitas mujeres”. Dos días después el mismo periódico coruñés reflexionaba en un artículo sobre la creciente presencia femenina en las tribunas del Parque de Riazor: “Las mujeres han dado al fútbol un carácter decorativo del que antes carecía”. No era, precisamente, el caso de Irene González Basanta, que ya entonces era una celebridad al frente del Irene C. F.

Todos los goles se marcaron en la primera parte, primero Chaco para los locales,empató Rogelio y decidió Joaquín Vázquez con un testarazo a centro de Guillermo. El Deportivo formó con Isidro bajo palos; Luis Otero y Rey en la zaga; Viar, Redondela y Fariña en mediocampo y Guillermo, Vázquez, Ramón, Chaco y Alonso en la delantera. El entrenador era Félix Gila, un sevillano.

En la crónica de La Voz de Galicia se detalló el final de la jornada: “A las diez de la noche regresaron a Vigo en un automóvil los excelentes equipiers del Celta. Numeroso público –toda la avenida ofrecía a tal hora un aspecto imponente y alegrísimo- tributó a los simpáticos muchachos una afectuosa ovación de despedida”.

Un grupo de aficionados abrió una suscripción popular para recaudar un dinero con el que primar a los futbolistas, se organizaron bailes y cenas. El Deportivo, al fin, era campeón.

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